
Ovejas y pastores: el arte de formarse para servir
La formación cristiana no es una etapa pasajera, sino un camino que dura toda la vida. Estamos llamados a ser "ovejas", dejándonos formar y cuidar por Dios, y también "pastores", acompañando y sirviendo a los demás con nuestro ejemplo. Formarnos bien nos ayuda a vivir nuestra fe con profundidad y ponerla al servicio de quienes nos rodean.
En el camino de la vida cristiana, a menudo corremos el peligro de considerar la formación como una etapa pasajera: una serie de cursos de catequesis en la infancia, una preparación sacramental o un cúmulo de conocimientos teóricos que se adquieren y se archivan.
Sin embargo, el seguimiento de Jesucristo es una llamada viva que dura toda la vida.
El beato Álvaro del Portillo recordaba en una de sus cartas pastorales una hermosa paradoja del Evangelio: en la Iglesia, cada cristiano está llamado a ser, al mismo tiempo, oveja y pastor. Lejos de ser una contradicción, esta doble condición revela el dinamismo interior de la fe: nadie puede dar lo que no ha recibido, y nadie recibe la luz del Evangelio para guardarla egoístamente para sí.
La humildad de ser «oveja»: dejarse cuidar y formar
Ser "oveja" en el rebaño del Buen Pastor no significa pasividad, sino docilidad interior y humildad. Significa reconocer que siempre necesitamos aprender, purificar el corazón y profundizar en el conocimiento de Dios.
Apertura a la gracia y al consejo: Cultivar la sencillez de quien acude a la dirección espiritual, al sacramento de la Reconciliación y a los medios de formación con el deseo sincero de mejorar.
Profundidad doctrinal frente a la superficialidad: En un mundo saturado de información rápida y opiniones cambiantes, el cristiano necesita una formación doctrinal y moral sólida para dar razón de su esperanza con serenidad y criterio.
Como enseñaba San Josemaría
«Plano de santidad que el Señor nos pide: Primero: el santo temor de Dios, que es principio de la sabiduría. Segundo: el estudio, la piedad, la mortificación. Tercero: la acción apostólica. —Éste es el orden.» (Forja, n. 450)
La caridad de ser "pastor": la responsabilidad de acompañar
Al mismo tiempo, todo bautizado participa de la misión pastoral de Cristo. En el hogar, en el trabajo, en la universidad o en la vida pública, estamos llamados a cuidar de los demás con caridad, paciencia y amistad sincera.
Apostolado de amistad y confidencia: Ser pastor en medio del mundo no consiste en dar lecciones desde un pedestal, sino en caminar al lado de los amigos y colegas, compartiendo sus alegrías y desvelos.
Transmitir luz con el ejemplo: La formación que recibimos se hace creíble cuando se traduce en rectitud profesional, espíritu de servicio, comprensión hacia las debilidades ajenas y alegría habitual.
El cuidado de los más cercanos: Ejercer esta paternidad o maternidad espiritual en la propia familia y en los ambientes cotidianos, guiando con delicadeza hacia el bien.
Para servir: competencia, vida interior y entrega
La auténtica formación cristiana no infla el ego intelectual, sino que ensancha el corazón y afina las manos para el trabajo bien hecho. La piedad y el estudio deben confluir en una vocación constante de servicio desinteresado.
«Para servir, servir. Porque, en primer lugar, para realizar las cosas, hay que saber terminarlas. No creo en la rectitud de intención de quien no se esfuerza en lograr la pericia necesaria, con el fin de cumplir debidamente las tareas que tiene encomendadas.»
San Josemaría (Es Cristo que pasa, n. 50)
Formarse bien —espiritual, humana y doctrinalmente— es el mejor modo de servir con eficacia a la Iglesia y a la sociedad, iluminando las realidades temporales desde dentro con la luz del Evangelio.
Claves prácticas para el día a día
Lectura y estudio constante: Reservar unos minutos diarios a la lectura del Evangelio, de un libro de espiritualidad clásica o del Catecismo.
Docilidad interior: Acudir con puntualidad y apertura de corazón al acompañamiento espiritual y a la confesión frecuente.
Mirada espiritual: Preguntarse cada mañana ante el Sagrario: "Señor, ¿a quién puedo ayudar o acercar hoy a ti con mi trabajo y mi amistad?".