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Tomar la cruz no es resignarse, sino aprender a abrazar la realidad con amor, incluso cuando no es la que habríamos elegido. La mortificación y la penitencia nos ayudan a vivir con más libertad y menos egoísmo. Con Cristo, incluso lo que cuesta puede convertirse en una ocasión para amar.
Mons. Juan Larrea Holguín fue un hombre de una actividad intelectual y pastoral extraordinaria, que aprendió a descubrir el valor de las cosas sencillas que llenaban un día: trabajar, estudiar, conversar, servir, descansar y volver a empezar.
La formación cristiana no es una etapa pasajera, sino un camino que dura toda la vida. Estamos llamados a ser "ovejas", dejándonos formar y cuidar por Dios, y también "pastores", acompañando y sirviendo a los demás con nuestro ejemplo. Formarnos bien nos ayuda a vivir nuestra fe con profundidad y ponerla al servicio de quienes nos rodean.
A veces llegamos a Misa buscando paz y encuentro con Dios, pero nos encontramos con actitudes que duelen o decepcionan. ¿Para qué volver? La respuesta está en recordar que nuestra fe no depende de la perfección de los hombres, sino de la fidelidad de Jesucristo.
Vivimos en una era que ha acostumbrado nuestra mente a la inmediatez, la distracción y el consumo constante de contenido. ¿Cómo está afectando esto nuestra capacidad de silencio, oración y encuentro con Dios?
Hay momentos en los que el camino parece incierto y necesitamos una luz que nos devuelva la esperanza. La Transfiguración nos recuerda que, incluso antes de la Cruz, Cristo nos deja ver su gloria para enseñarnos que la oscuridad nunca tiene la última palabra.
Lo que nos enseña la fiesta de Marta, María y Lázaro
Cada 26 de julio, la Iglesia celebra a san Joaquín y santa Ana y nos recuerda el valor de los abuelos como memoria, raíz y transmisores de la fe. El papa León XIV nos invita a visitarlos, escucharlos y cuidarlos con ternura y gratitud.
La historia de los santos Joaquín y Ana nos recuerda que la espera no siempre es un tiempo perdido. A veces, mientras parece que Dios guarda silencio, está preparando algo mucho mayor de lo que imaginamos.